Esos malditos impuestos progresivos

Según el último Boletín de Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo, el salario medio en el sector privado (para trabajadores registrados) es de 5164 pesos. Como ocurre todos los años, en las próximas semanas se resolverá el aumento que recibirán estos trabajadores para el 2012. El problema de fondo es claramente la inflación: los salarios nominales suben, pero no está claro que lo hagan en mayor proporción que el nivel general de precios, así que no estamos seguros de qué es lo que pasa con la situación real del trabajador. Para complicar las cosas, hay que sumar un elemento adicional al análisis: el impuesto a las ganancias.

Enfoquémonos en la situación de un asalariado registrado del sector privado que cobra 5164 pesos, está casado y tiene 2 hijos. Supongamos que su mujer es desempleada o bien que trabaja en negro. El Boletín no aclara si los 5164 pesos son netos o brutos, supongamos que son netos. Esto quiere decir que, contando aguinaldo, este trabajador percibe 67132 pesos al año. El mínimo no imponible de ganancias actualmente está fijado en 12960 pesos; las deducciones incluyen 14400 por cónyuge desocupado y 7200 por cada hijo. Supongamos que esta persona no puede acceder a otras deducciones. Esto arroja una ganancia neta imponible de 25372 pesos anuales, que lo sitúa en el tercer peldaño de la escala del impuesto a las ganancias. Así las cosas, este trabajador paga 276 pesos mensuales en concepto de impuesto a las ganancias, un 5% de su ingreso.

Pero claro, llega el 2012 y el trabajador recibe un aumento de sueldo. Seamos optimistas y supongamos que el aumento es de 30%, para totalizar un salario de 6713 pesos mensuales (87272 pesos por año). Ahora la ganancia neta imponible del trabajador, neta de deducciones, es 45511 pesos. Nuestro individuo acaba de subir un escalón en la nómina del impuesto más progresivo que tiene nuestro país, lo que significa que deberá pagar una alícuota mayor. Concretamente, se le descontarán 647 pesos por mes en concepto de impuesto a las ganancias, casi un 10% de su ingreso. Recordemos que el aumento que el trabajador había recibido inicialmente era de 1549 pesos, pero resulta que lo que debe pagar como impuesto pasó de 276 a 647, lo que significa que casi la cuarta parte del aumento salarial fue absorbida por el fisco. Si miramos el salario neto de impuestos, vemos que el aumento no fue de 30% sino de 24%.

A todo esto, ¿no se llama impuesto a las ganancias? Siendo así, ¿tiene sentido que este impuesto se coma una parte considerable del aumento salarial? ¿No va siendo hora de una reforma fiscal, señores nacionales y populares?

Nota técnica: este ejercicio está altamente estilizado y por ende es bastante impreciso. En particular, el supuesto de que no existen más deducciones que el cónyuge y los dos hijos es muy restrictivo ya que, como sabemos, existen otras deducciones y también es cierto que un gran porcentaje de las personas mienten en su declaración para engrosar las mismas. Los contadores podrán arrojar más precisiones para el debate. En todo caso, el objetivo no es la exactitud numérica sino más bien poner de relieve el hecho incontrovertible de que la estructura actual del impuesto a las ganancias ha perdido su progresividad hace mucho tiempo.

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8 Responses to “Esos malditos impuestos progresivos”


  1. 1 Gustavo febrero 12, 2012 en 23:39

    Tincho:

    La verdad es que tu artículo, como bien decís al final, está bastante lleno de imprecisiones…

    Como economista que sos, se nota que de impuestos mucho no sabés…

    Te tiro un poco de data sobre el impuesto a las ganancias:

    1) Te salteaste algo que se llama deducciones especiales…Que todos lo tienen y son como $60 mil al año. Eso hace que, y cito al diario K Clarín:
    ”los casados con 2 hijos con ingresos de bolsillos superiores a los $ 103.974 (o más de $ 7.998 mensuales)” (pagan ganancias).

    Te dejo la nota de Ismael Bermudez de diciembre de 2011 http://www.ieco.clarin.com/economia/duplican-asalariados-pagan-Ganancias_0_608939129.html

    2) El dato del Ministerio de Trabajo, no es neto sino bruto. Podés llamar al ministerio y comprobarlo. Hay un teléfono en el Boletín.

    3) Esta ya es muy sofisticada: cuando utilices datos de salarios, te conviene usar la mediana y no el promedio (que se ve muy influenciado por la cola derecha de la distribución, no así la izquierda por el efecto del salario mínimo vital y móvil). Por lo que la mediana (lo que cobra el trabajador 50%) ronda los $4500. O sea que el casado con dos hijos que cobra ese monto no paga ni en pedo impuesto a las ganancias.

    4) Todo lo anterior termina resultando en que el impuesto a las ganancias sólo lo pagan el 20% de los asalariados registrados (te sugiero que leas el título de la nota de Clarín),

    Como sabrás en nuestro país, existe un núcleo duro de informalidad, que alcanza al 33% de los asalariados.

    O sea que si multiplicás el 20% del 66%, te da que sólo el 13,2% de los asalariados (el más rico) pagan impuesto a las ganancias.

    5) Mal llamado impuesto a las ganancias, porque en rigor es un impuesto a los ingresos, como ocurre en todo el mundo.

    Conclusión:

    Si vas a criticar, informate bien.

    Incluso te sugiero que leas a Clarín, que por lo menos hace mejor los números.

    Y la verdad, que el planteo tuyo sea putear el impuesto a las ganancias, que alcanza solo a la aristocracia obrera, al 13% de los que mejor están, me parece un planteo bastante flojo para un pibe como vos que viene de la izquierda… Que debería marcar la agenda en cómo mejorar al 86% restante, y no putear contra uno de los pocos impuestos progresivos que quedan…

    A Moyano lo entiendo, ahora que vos te pongas de parte de esos mismos, que los andan sacando a corchazos en los gremios… fijate…

    Un abrazo y espero haber podido contribuir al debate…

    • 2 Oso Polar febrero 13, 2012 en 10:42

      Gus, definitivamente tu contribución enriquece el debate, pero eso no quita que yo no comparto lo que decís. Efectivamente, como lo aclaré al final de mi post, yo hice un ejercicio en el que supuse que el trabajador no accede a ninguna deducción más allá de las elementales, cosa que no es muy realista. Ahora bien, te invierto la pregunta: ¿todos los trabajadores acceden al 100% de las deducciones especiales que vos mencionás? Me gustaría ver datos de eso. En particular, me gustaría saber qué forma tiene la distribución de las deducciones, eso enriquecería aún más el debate.

      Por otro lado, soy consciente de que este problema no afecta al grueso de los trabajadores. Lo sé porque estoy acostumbrado a trabajar con datos de la EPH y no hay que bucear demasiado para ver que el porcentaje de jefes de hogar con ingreso mensual mayor a 5000 pesos no es muy alto (de hecho, con la última EPH, coincide aproximadamente con la cifra que vos calculaste por el método de los cinco dedos oscilantes). Ahora bien, ¿qué conclusión sacamos de eso? ¿Que la “aristocracia obrera” (término acuñado por Lenin que correctamente evocaste) tiene que bancársela y pagar impuesto a las ganancias? Me parece una grave injusticia y estoy seguro de que a vos también. Con el esquema actual, médicos de hospitales públicos y docentes universitarios que están muy lejos de ser multimillonarios oligarcas están soportando una carga fiscal que puede oscilar entre 5 y 10% de su ingreso en concepto de impuesto a las ganancias. A mí esto me indigna Gus, qué querés que te diga.

      Efectivamente, el impuesto está mal llamado, pero eso no es algo que se lo debamos a Clarín, ¿o sí? ¿Para cuándo el ajuste del MNI? ¿Para cuándo la apertura de libros de las empresas? ¿Para cuándo una política seria contra la evasión (mucho más significativa en los contribuyentes grandes que en los pequeños)? ¿Para cuándo el blanqueo de la inflación? Por lo demás, valoro los aportes técnicos (lo de la mediana no lo había pensado nunca, es un buen dato y lo del salario que es bruto y no neto, bueno, te imaginarás que no llamo muy seguido al ministerio de trabajo), pero el problema de fondo es más complejo que eso.

    • 3 Luis Trombetta febrero 13, 2012 en 11:27

      Estimado Gustavo:
      De la lectura de tu nota, observo que pertenezco a la aristrocracia obrera. Mañana mismo le voy a comentar a mis compañeros de trabajo en el Hospital Muñiz, que somos parte de una aristocracia ciertamente venida a menos.
      Mi salario supera el mínimo no imponible y para más información, es insuficiente. Mi situación y la de profesionales como yo que estamos asalariados, en relación de dependencia y trabajando para el estado, es cómún a miles de empleados del Gobierno de la Ciudad, que para mayor conocimiento, superamos los 15.000 (sólo en el área de salud y sin contar al personal de enfermería y técnicos que están encuadrados en SUTECBA).
      La aclaración viene de la mano de aquello que se pretende no reconocer:mi carácter asalariado.
      Pretender homologarnos a propietarios y patrones de las empresas de medicina privada, es por lo menos un planteo que desconoce las características del sector trabajador/profesional al que pertenecemos.
      No obstante, conociendo perfectamente que el gobierno kirchnerista mantiene niveles de informalidad (trabajo en negro) en el propio estado (nacional y provincial) y que las empresas privadas usufructan beneficios del trabajo precarizado, advierto que los ingresos del sector laboral en el que me ubico, están por encima de la mediana (también estudio estadísticas).
      Lo que me preocupa (siguiendo el razonamiento de tu crítica) es que consideres que a mejores salarios, y te señalo especialmente Salarios, la contribución del impuersto a los ingresos se presente como una compensación. ¿Para quién? Por que si es para los que menos ganan, la reivindicación es que se les aumente el salario de acuerdo a las verdaderas necesidades familiares y no al mero pago de la subsistencia de quien vende su fuerza productiva. Y si es para aumentar la recaudación del estado, el impuesto más progresivo sería un impuesto a la riqueza.
      El problema que surge del razonamiento anterior, es que como ya lo han denunciado los docentes, un mínimo aumento salarial, nos expone a una mayor carga tributaria!
      Estimado Gustavo: como le dijera Hamlet a su amigo Horacio: hay más conocimientos en la tierra y en el cielo de lo que sueñas que hay en tu filosofía.
      Luis Trombetta
      Médico

  2. 4 Gustavo febrero 13, 2012 en 23:41

    Tincho:

    Sí, lo de deducciones especiales es para todos… me lo explicó una compañera contadora, cuando me empezó a agarrar ganancias (yo tb soy parte de la aristocracia obrera)… De esa forma clarín llega a las 8 lucas.

    Luis:

    Toy de acuerdo con la idea de avanzar en impuestos a la riqueza. De hecho, es lo que planteé en una nota de opinión que saldrá pronto en una revista, que oportunamente se la enviaré, si es que le interesa.

    En efecto, soy hijo de médicos, así que conozco de cerca lo mal que le pagan tanto las obras sociales como en los hospitales públicos.

    Quiero aclarle porque me expresé mal, que de ninguna forma pienso que todos los que pagan el impuesto a las ganancias, están dentro de la aristocracia obrera. Me refería a la burocracia sindical de moyano and friends…

    Ahora, por otro lado, creo que acá vamos a disentir.

    Yo pienso que está bien cobrar impuesto a los ingresos (incluido el salario).

    Porque el problema es que, y esto no lo aclaré en mi post anterior, si el salario no está gravado por el impuesto a los ingresos (aquí mal llamado ganancias), Techint podría decirle a Paolo Rocca, bueno, yo no te pago dividendos, sino que te pago un salario de $100 mil por mes.

    Así que filosóficamente yo estoy a favor de cobrar impuesto a los ingresos salariales.

    Ahora la discusión me parece que radica en: a partir de qué punto/salario.
    Creo que el hecho de que lo pague el 13% que mejor está, probablemente afecte a trabajadores en el margen, bajándoles su poder adquisitivo. La pregunta es dónde se pone.

    Y lo que sí estaría bien sería gravar con el impuesto a las ganancias a las acreencias financieras, a las rentas, y a otros muchos que hoy no están gravados (lo trato en mi artículo).

    Pero insisto, no por eso putear contra el impuesto a las ganancias, que es el único progresivo que queda, y pedir su eliminación.

    Saludos y les digo que para mi es un placer este debate, como bien marca la página…

  3. 5 gustavo febrero 14, 2012 en 16:55

    Tincho:

    ”Efectivamente, como lo aclaré al final de mi post, yo hice un ejercicio en el que supuse que el trabajador no accede a ninguna deducción más allá de las elementales, cosa que no es muy realista.”

    Acá una amiga contadora me especifica un poco más:

    La deducción especial incrementada es una deducción ”elemental” como le decís vos, que alcanza a todos los asalariados registrados que pagan ganancias por la 4rta categoría.

    Nada, para que hagas más realista tu análisis…

    Abrazo

  4. 8 Amelia junio 26, 2012 en 22:55

    Es increible que este artículo sea de febrero y ya en julio seguimos en la misma!!!! Gustavo ya sabía en Febrero que solo el 20% de los asalariados pagan impuesto a las ganancias!!!!!!!, Yo soy una empleada en relacion de dependencia y pertenezco al 20% que sí paga el impuesto al trabajo. Dato que tiró la Sra Presidente en su discurso de hoy mismo y cuyo origen el diario “EL ARGENTINO” de hoy 26 de junio imputa a un grupo de economistas de la Universidad Nacional de La Plata. Solo espero que MI PAIS me devuelva todo lo aportado cuando me jubile. (Ja Ja, si, que es una broma no?, eso será cuando caigan barcos del cielo!!! o puedo tener alguna esperanza?) Si me gustaría que en lugar de regalar mi/nuestro dinero se los dieran en pago a trabajo y no como regalo para generar mas vagancia, proliferación de drogas, alcoholismo, etc. solo por sentarse en casa a recibir algunos de los miles de planes que implementaron con mi/nuestros impuestos. La realidad es que desde que se fue el menor de mis hijos ya no tengo gente a cargo entonces los sigo ayudando pero ahora también “ayudo” a los que no hacen nada. Es justo? Pasarse 32 años educando a los hijos, trabajando afuera y haciendo de ama de casa con el cinturón bien ajustadito para que una vez ahora que además empezamos con las enfermedades propias de la edad nos desangren el sueldo con este impuesto?? Y los Monotributistas que apenas declaran “algo” y evaden. los autónomos que también “ajustan” sus declaraciones para pagar lo menos. Yo siempre pague lo que correspondía, pero luego terminamos todos en la misma bolsa de gatos.


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